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4 - El castillo de los sueños


El tiempo se detuvo,todo lo demás perdió su importancia.Eramos los reyes del mundo,de nuestro mundo.Nos volvimos uno a través de nuestros labios,de nuestras lenguas.Fue el beso más dulce que jamás nadie pudiese imaginar.Mi corazón latía con fuerza,con esperanza. La adrenalina de la emoción de aquel momento aumentó más aún mi felicidad irracional.Por si no fuese suficiente,justo en aquel preciso momento,pudimos observar desde las alturas un momento muy bonito,un eclipse lunar.Sentí cómo mi vida había cambiado en tan solo un rato con ella,sentí que por fin tenía algo por lo que luchar y seguir adelante.Se apoyó en mi hombro y yo la rodeé con un brazo mientras veiamos el eclipse.Era un momento perfecto,que duraría por el resto de nuestras vidas en los recuerdos de ambos.

-Eres...genial.-Dije en resumen,pues era mucho más que eso ella.
-Tú también lo eres,creo que puedo confiar en ti para cualquier cosa,gracias.

Nos abrazamos mirándonos a los ojos,sin hablar.Simplemente nos mirábamos y sonreíamos. Era increíble pero cierto lo que ambos sentíamos y tan de repente.
Terminó el turno de la noria y tuvimos que bajar.Bajamos agarrados de la cintura,andando léntamente,sin importarnos la hora que pudiese ser.Nos sentamos y hablamos,pero esta vez de cosas más profundas,nuestro pasado,pensamientos,miedos...podíamos confiar el uno en el otro,ayudarnos mutuamente.Ella nunca había sido feliz,y le costaba creer que de verdad se podía mientras que yo lo fui y dejé de serlo y creí que jamás volvería a ser feliz.Los dos nos equivocábamos.

-¿Seguiremos siendo lo que quiera que seamos ahora cuando volvamos a Madrid?-Pregunté yo con temor a que su respuesta fuese que no.
-Lo seremos mientras sigamos sintiendo esto el uno por el otro,asi que sí,¿no?
-Claro,por mi parte desde luego que sí.

Nos sonreímos y fuimos hacia un taxi.Volvíamos hacia el hotel New York.Nos tocó un taxista que hablaba español,y nos contó alguna historia sobre gente que se olvidaba cosas en el taxi y demás.Cuando llegamos,entramos al recibidor.

-Son las 22:48 todavía...-Dije como para mí mismo.-Déjame un momento tu móvil,necesito llamar a mi padre.
-Claro,ten.
-¿Papá?
-Sí,dime.-Contestó.
-Más tarde vuelvo al cuarto o te envío un mensaje diciéndote algo,¿vale?
-Vale pero dónde est...

Colgué y le devolví el móvil a Zoe.

-Ven,¡vamos!

Me siguió sin preguntar,íbamos rápido,recorriendo el camino del jardín de mis sueños.Supuse que le gustaría,aunque no estaba seguro de por qué.Acerté.

-¿Nos tumbamos en la hierba?-Preguntó ella ilusionada.
-Espera,luego volvemos,primero vamos al parque de atracciones.
-¿Ahora?
-Sí...-Le di un pico y esperé a que asintiese o algo.
-Vale,pero luego volvemos,¿eh?
-¡Por supuesto!

Fuimos al Disney Land Park,faltaba una media hora para que cerrasen.En uno de los castillos,subimos hacia uno de los pisos de arriba a un balcón.

-Apóyate en la barandilla.-Le pedí.
-Sí,claro,para librarte de mí.No te librarás tan rápido,¡já!-Bromeó ella,pero me hizo caso.
-Cierra los ojos...-Los cerró y saqué los collares que había comprado.Cogí el de la llave y se lo puse,aunque me costó pues soy muy torpe en esas cosas.-Ya puedes abrirlos.

Abrió los ojos y en cuanto los abrió cogió corriendo el colgante para mirarlo.Después de verlo,me besó mientras me abrazaba con fuerza.

-Gracias.-Dijo ella con una sonrisilla preciosa.
-De nada pero...ahora tienes que hacer algo a cambio,rawr.
-Uh...¿el qué?-Dijo con cara de pervertida.
-Tienes que ponérme el otro collar a mí,que soy muy torpe.
-Tss...si es que no sirves para nada,¿eh?No podrías ni hacer feliz a una chica estúpida como yo.-Dijo con tono sarcástico.
-Lo sé,no sé ni cambiarme los pañales,lo siento.-Puse cara de niño arrepentido y nos reimos juntos.
-Trae,ya te lo pongo.

Sentí sus dedos subiendo desde arriba de mi pecho hasta detrás de mi cuello.me acarició un poco en el cuello y me puso el collar.Entonces,mientras yo seguía de espaldas a ella,ella se acercó a mi oido.

-Te quiero.-Dijo lo más bajito posible,tanto que casi pareció una ráfaga de viento.

Noté que me sonrojaba,se me puso la piel de gallina.Esas palabras eran tan mágicas y especiales cuando las decía ella...

-Ojalá eso nunca cambie.

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